Ramón Muñoz Pirán fundó Gracias Madre, un negocio de chipá artesanal con dos locales en la Ciudad de Buenos Aires, inspirado en la receta de su madre. Para quienes quieran probarlo, la marca da indicaciones de conservación y cocción, y Canal26 repasa el origen de esta preparación del nordeste.

Ramón Muñoz Pirán viajaba cada verano con sus tres hermanos a Goya, Corrientes, y pasaban unos dos meses con familiares, según informó Canal26. Ese vínculo con la provincia está en el origen de Gracias Madre, el negocio de chipá artesanal que fundó y que hoy tiene dos locales en la Ciudad de Buenos Aires.
Según Canal26, su madre, Liliana González Thomas, era maestra jardinera y preparaba chipá. Ramón, por su parte, se formó como locutor nacional. El nombre del emprendimiento, indicó el medio, es un homenaje a Liliana y a la receta familiar.
Canal26 señala que los pueblos guaraníes usaban la mandioca para preparar panes y masas, antecedentes de la receta actual. Según el mismo medio, desde el siglo XVI el intercambio con los europeos sumó leche, huevos y queso a la preparación.
Canal26 indica que existen variantes del chipá en Paraguay, Corrientes, Misiones y otras provincias del nordeste. Una técnica tradicional, según el medio, es cocinarlo en el tatakuá, un horno de barro. También citó una nota de La Nación de 1998 sobre dos hermanos chaqueños que vendían chipás en estaciones de subte y centros comerciales.
Según Canal26, Gracias Madre usa fécula de mandioca, quesos estacionados y huevos frescos. Según las indicaciones de la marca, los chipás congelados se guardan hasta tres meses en el freezer y se cocinan sin descongelar de 15 a 18 minutos, según el horno.
Los dos locales están en Conde 2504, en Coghlan, y en avenida Cabildo 3106, en Núñez, informó Canal26. Los datos sobre la historia del emprendimiento y sus ingredientes corresponden a lo publicado por ese medio y a lo que indica la propia marca.