Petróleo vuelve a dispararse por escalada en Medio Oriente
El petróleo internacional vuelve a dispararse tras la reanudación de ataques entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente. El Brent alcanza US$86,50 por barril, su mayor nivel en semanas, generando preocupación sobre el impacto inflacionario en América Latina.

La escalada geopolítica enciende los mercados energéticos
Los precios internacionales del petróleo volvieron a escalar en las últimas horas tras la reanudación de ataques entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente. El Brent cotiza en US$86,50 por barril con un avance de 3,84% en la jornada, mientras que el WTI se ubica en US$80,03 con un incremento de 2,81%. Este repunte reposiciona la volatilidad energética como factor central en los mercados globales y genera nuevas interrogantes sobre el costo de la energía en la región.
La tensión escaló significativamente en las últimas semanas. El 28 de febrero pasado se produjo una ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán, suceso que marcó un punto de quiebre en las negociaciones. Desde entonces, Donald Trump declaró que el acuerdo entre Washington e Irán "se ha terminado", cerrando cualquier posibilidad de diálogo diplomático en el corto plazo. La respuesta iraní fue contundente: lanzó misiles contra dos buques petroleros de Emiratos Árabes Unidos en el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueando rutas vitales de comercio energético.
El estrecho de Ormuz como punto crítico de la cadena global
El impacto en los precios no es casual. Por el estrecho de Ormuz transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo, lo que convierte a esta vía acuática en uno de los espacios geopolíticamente más sensibles del planeta. Cualquier interrupción o amenaza a la navegación en esa zona genera efectos inmediatos en los mercados internacionales, reflejándose en las cotizaciones del crudo en cuestión de horas.
La actual inseguridad en esa región explica por qué los precios han vuelto a dispararse en apenas días. Antes de la ofensiva de febrero, el Brent rondaba los US$73 por barril. Tras un breve acuerdo de paz que permitió que los precios retornaran a ese nivel cercano a los 73 dólares, la nueva escalada ha llevado la cotización a máximos que no se veían en semanas. El salto de casi US$13,50 por barril en poco más de un mes refleja cómo la incertidumbre geopolítica se traduce instantáneamente en presión al alza sobre la energía.
Proyecciones de CEPAL: impacto inflacionario en toda la región
Los analistas económicos ya advierten sobre las consecuencias macroeconómicas. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que en 2026 el precio promedio del petróleo podría ser entre 20% y 25% superior al de 2025. Este escenario base, proyectado antes de la crisis actual, podría verse amplificado si la escalada geopolítica se prolonga.
Más crítico aún es el impacto inflacionario que ya anticipa CEPAL. El aumento de los costos energéticos podría agregar entre 0,3 y 4,6 puntos a la inflación anual de 2026 en los países de la región. Para Argentina específicamente, la estimación es aún más aguda: el impacto podría fluctuar entre 0,9 y 2,5 puntos en la inflación, dependiendo de cómo evolucione la crisis y de las políticas de amortiguamiento que implementen las autoridades.
Qué está en juego para Argentina y América Latina
Estos números no son meramente estadísticos. Un incremento de entre 0,9 y 2,5 puntos en la inflación anual argentina significa presión directa sobre los salarios reales, los costos de transporte, la energía doméstica y los insumos agroindustriales. En una región ya golpeada por ciclos inflacionarios, la reanudación de tensiones en Medio Oriente representa un riesgo que escapa de las manos de las autoridades locales.
Argentina, como importador neto de energía y dependiente de combustibles para su matriz productiva, experimenta de forma casi directa cada oscilación en los precios del petróleo. Los gobiernos enfrentan el dilema de trasladar o subsidiar estos aumentos, mientras intentan mantener la estabilidad macroeconómica. La ventana para anticiparse al problema es estrecha, particularmente si la escalada geopolítica sigue profundizándose.
Vigilancia en tiempo real sobre Medio Oriente
El mercado permanece en estado de alerta máxima. Cualquier nuevo ataque, anuncio de represalias o incidente en el estrecho de Ormuz podría desencadenar nuevos picos en las cotizaciones. Los operadores observan minuto a minuto cada comunicado de los gobiernos involucrados, cada movimiento de flotas y cada declaración que pueda anticipar el siguiente escalón de la tensión.
Por el momento, la inseguridad en la navegación del estrecho de Ormuz sigue vigente, lo que mantiene una prima de riesgo elevada en los precios. Mientras persista esta situación, los analistas esperan cotizaciones del Brent cercanas o superiores a los US$85-86, niveles que ya generan impacto directo en los presupuestos fiscales y en los bolsillos de los consumidores de América Latina. La próxima semana será decisiva para confirmar si la escalada continúa o si emergen signos de distensión diplomática que permitan aliviar la presión energética global.
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