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Vitivinicultura argentina en encrucijada: mercado débil y salarios devaluados

La vitivinicultura argentina enfrenta un semestre crítico con mercado interno debilitado, pérdida de poder adquisitivo en trabajadores y exportaciones tímidas. FOEVA prepara paritarias urgentes para agosto.

Por Redacción Última Hora·Hace 7 h·4 min de lectura
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Un semestre decisivo para la vitivinicultura

La industria vitivinícola argentina está en encrucijada. Con el mercado interno debilitado, pérdida de poder adquisitivo en los trabajadores y una incertidumbre económica que no cesa, el sector se prepara para tomar decisiones clave en las próximas semanas. La cosecha 2026 y las negociaciones paritarias de agosto marcarán el pulso de una actividad que genera miles de empleos directos, especialmente en Mendoza, epicentro vitivinícola del país.

La situación es tensa. Mientras la industria proyecta el segundo semestre del año, analiza variables críticas como el comportamiento del consumo interno, la dinámica de las exportaciones, la inflación sostenida y el estado general de la economía nacional. Es en este escenario de fragilidad donde FOEVA (Federación de Obras y Empleados Vitivinícolas Argentinos) prepara la negociación de paritarias que comenzará formalmente en agosto para el período agosto-febrero.

Mercado interno golpeado y exportaciones tímidas

El consumo interno del vino argentino se ha contraído notoriamente, reflejando la caída del poder adquisitivo de los hogares y la presión que ejerce la inflación en las decisiones de gasto. Este es un problema estructural para el sector: con una población con menor capacidad de compra, la demanda doméstica se resiente. Apenas hay señales de recuperación.

En paralelo, el mercado externo tampoco brinda respaldo certero. Las exportaciones han mostrado, según reportes del sector, una leve apertura recientemente, pero está lejos de ser suficiente para compensar la caída del consumo local. Para una actividad que genera empleo en zonas rurales de baja diversificación económica, esta combinación es explosiva: mercado interno hundido y mercado externo sin dinamismo.

Trabajadores vitivinícolas: pérdida acumulada de poder adquisitivo

El costo humano de esta crisis es palpable. Durante el último período paritario, los trabajadores vitivinícolas sufrieron una pérdida de poder adquisitivo de entre 4 y 5 por ciento, un retroceso que profundiza una tendencia preocupante. No es un dato aislado: la devaluación salarial acumulada en el sector es grave.

Daniel Romero, secretario de Prensa, Cultura y Difusión de FOEVA, expresó la frustración del gremio: "El salario de los empleados vitivinícolas está completamente relegado. Venimos arrastrando un sueldo muy devaluado, que es la pelea constante que tenemos en todas las paritarias." Esta frase condensa el problema: mientras otros sectores avanzan en recuperación salarial, los trabajadores del vino siguen perdiendo terreno.

Gobierno impone techos que el sector rechaza

La negociación de paritarias en la vitivinicultura no es solo un asunto entre trabajadores y patrones. El Gobierno impone techos salariales que, según el reclamo del sector, impiden que los salarios se recuperen en línea con la inflación real. FOEVA cuestiona estas limitaciones y busca que las próximas paritarias de agosto permitan recuperar el poder adquisitivo perdido.

Este es un punto de conflicto que trasciende el sector vitivinícola: refleja la tensión más amplia entre controles de inflación de corto plazo y la sostenibilidad social de la economía. Los trabajadores vitivinícolas, principalmente en provincias como Mendoza, San Juan y La Rioja, dependen de empleadores con márgenes ajustados que operan en un mercado global competitivo. Si los salarios no se recuperan, la presión social puede volverse insostenible.

Calendario crítico: poda, cosecha y negociación

Técnicamente, el sector está analizado el momento exacto para iniciar las tareas de poda en las fincas. Este es un hito importante: la poda determina la calidad y cantidad de la cosecha futura. Romero confirmó que están "analizando el movimiento de la liberación de los vinos y las variables del sector para evaluar el inicio formal de las tareas de poda en las fincas."

Mientras tanto, la mirada ya está en agosto. Las paritarias serán el escenario donde se diriman las reivindicaciones salariales en un contexto donde FOEVA deberá negociar contra vientos desfavorables: un mercado interno deprimido, exportaciones débiles e inflación elevada que presiona los márgenes empresarios.

Próximas semanas: decisiones que impactarán al sector

El segundo semestre de 2026 será decisivo para la vitivinicultura argentina. El resultado de las paritarias de agosto no solo determinará si los trabajadores logran recuperar poder adquisitivo, sino que también marcará el tono de la relación laboral y social en el sector durante los próximos meses. Si no hay un acuerdo que satisfaga al menos parcialmente a los trabajadores, la tensión social podría escalar.

Simultáneamente, la industria espera que las exportaciones repunten más decididamente y que el consumo interno muestre algún signo de recuperación. Sin estos componentes, el segundo semestre será tan frágil como el primero. La vitivinicultura argentina, clave para la identidad y la economía de Mendoza y otras provincias, está en un punto de quiebre donde convergen la debilidad del mercado, la caída de salarios reales y la incertidumbre macroeconómica. Las próximas semanas dirán si el sector encuentra un camino de estabilidad o si los problemas se profundizan.

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