Sesenta y cuatro niños participaron el domingo en el desfile de moda infantil de Choele Choel, organizado por la tienda Chiqui como quieres, mostrando colecciones de verano 2027 con looks casuales, de baño y de fiesta.

El domingo 1 de noviembre se realizó en Choele Choel un desfile de moda infantil que sorprendió por la transformación que generó en los 64 niños y adolescentes que participaron, algunos de apenas uno o dos años, llevando prendas de las marcas Cheeky y Cómo Quieres en una propuesta que mezcló diversión, autoestima y moda infantil de verano 2027 — un evento que trascendió la lógica comercial convencional para convertirse en una experiencia de desarrollo emocional en la provincia de Río Negro.
Chiqui como quieres, ubicada en Tello 380 de Choele Choel, es el emprendimiento de Georgina Casagrande y María José Castillo que funciona como distribuidora oficial de las dos marcas infantiles. La tienda fue responsable de organizar y coordinar la segunda edición de este desfile, que implicó más de un mes de preparación previo con pruebas de ropa y ensayos con los menores participantes.
El evento contó con tres pasadas que presentaban distintos estilos de la colección: primero looks casuales, seguidos de trajes de baño y finalizando con conjuntos de fiesta que permitieron a los participantes mostrar versatilidad en el uso de prendas para diferentes ocasiones. Esta estructura permitió que la audiencia apreciara las propuestas variadas de las marcas mientras los menores ganaban seguridad en la pasarela.
Lo más notable del desfile fue el cambio de actitud que experimentaron varios de los niños durante la jornada. Según relató Casagrande y Castillo, "nos sorprendía cómo chicos que en las pruebas los veíamos vergonzosos y tímidos, ayer eran como que estaban en su momento. Nos encantó eso, cómo disfrutaron". Esta observación refleja cómo el evento no actuó como una simple vitrina de ropa, sino como un catalizador para la ganancia de seguridad en los menores, independientemente de su edad.
La energía que ganaron durante la presentación permitió que incluso los participantes más pequeños participaran activamente, disfrutando del ambiente festivo y del apoyo del público local, elementos que resultan cruciales para el desarrollo de la autoestima en la infancia.
Las organizadoras enfatizaron que el objetivo del desfile trascendía la lógica comercial tradicional: "No era un desfile, era un desfile para jugar, para divertirse, para que ellos sean libres y felices, porque se veían contentos, con los amigos". Esta perspectiva coloca el bienestar integral de los menores en el centro de la propuesta, transformando lo que podría haber sido una experiencia estresante en un momento de disfrute compartido.
El evento permitió que los niños estuvieran rodeados de sus compañeros, disfrutaran de la ropa en un contexto lúdico y experimentaran la sensación de ser protagonistas en un espacio seguro. Para muchos, especialmente los que ingresaban al evento con timidez, esta fue una oportunidad de descubrir confianza en sí mismos.
Al reflexionar sobre lo que dejó el desfile, Casagrande y Castillo destacaron: "Lo que nos queda de experiencia es la autoestima de ellos". Este es el verdadero legado del evento — no las prendas que se mostraron ni los números comerciales, sino la impronta positiva que generó en el desarrollo emocional de 64 menores que participaron activamente.
La segunda edición del desfile infantil de Choele Choel demostró que en provincias como Río Negro es posible generar eventos comunitarios que combinen emprendimiento local, moda y bienestar integral de la infancia. Con un mes de preparativos que incluyeron pruebas y ensayos, el equipo logró crear un espacio donde tímidos se convirtieron en protagonistas, reflejando cómo el apoyo comunitario y la organización cuidadosa pueden transformar una experiencia comercial en un aporte genuino al crecimiento de los niños.